taxi Jueves, 27 agosto 2015

Este taxista y su pasajera protagonizaron una historia que ya hubiese querido cantar Arjona

Aniversario del Picas de Barranco, 03:30 am. Debajo del Puente de los Suspiros. Hace solo 3 años.

HISTORIA TAXI ARJONA

Atentos a los servicios que pueden salir del restaurante a esa hora, mis colegas y yo nos ponemos moscas con las personas que buscan un taxi. Un enorme joven mismo Adonis de cabello rubio y musculatura de Hércules que aparece con la bella y contorneada figura de una joven en sus brazos, grita: “¡Taxi!”.

Yo mismo soy y me proyecto por delante de mis compañeros ganándome el servicio. Abro mi puerta, el joven sube a la chica que se encontraba como caramelo de licor, en la parte de atrás. Él se sienta adelante y le pregunto a dónde quiere que lo lleve.

– “¡A Monterrico!”.

Yo obedezco pensando en qué nombre más lindo después de una juerga. “Suerte de algunos”, pensé. En fin.

– “Tenemos que parar en un cajero del banco, por favor”.

Me detengo en la Av Grau a la altura de la comisaría de Barranco. Él baja y me pide que lo espere unos segundos. En ese preciso instante la hermosa joven despierta, pero no exactamente en el lugar donde estábamos. Su mente recreaba alguna fantasía íntima y al toque mete su mano dentro de mi camisa buscando algo perdido dentro de mi lampiño pecho. Me repetía cosas en “inglish” que yo no entendía, solo entendí que el gringo iba a hacer su aparición en cualquier momento y yo sería lastimado.

– “¡Plis mis, plis mis!”… Osea, por favor señorita, para los que no spic inglish.

Pero a la niña cuando se le antoja algo ¡Carajo!.

Sale del Nissan Sentra y se manda con un streap tease gratuito para la people of Barranco. El gringo se demoraba un túnel y yo no sabía si avisarle o sacarla de la pista. Hice lo segundo arriesgándome a ser atropellado por un colega picón.

HISTORIA TAXI ARJONA 4

– “Plis mis, plis mis, venga conmigo señorita, póngase la blusa, póngase la faldita”.

Sale Aquiles del cajero y se gana con todo el espectáculo. Yo trago saliva y volteo a mirar a cualquier sitio que no fuera el cuerpecillo de la gringa. El hombre la toma del brazo, le habla en inglés y la conduce al carro.

-“Disculpe señor, ahora continuemos, por favor”.

Todo el camino la confundida dama se lanzaba a esa exploración obsesiva en mi pectoral izquierdo. Lo raro era que el tipo no se molestaba, solo movía la cabeza en señal de vergüenza ajena. Me pareció raro, pero tranquilizador.

HISTORIA TAXI ARJONA 2

Llegamos al destino, abro la puerta trasera para que descienda, y se cuelga de mi cuello ¡me quiere besar! pienso en una canción de Arjona, pero con un integrante más en la historia. Nadie la hubiera escuchado.

Sube el vikingo al departamento con la chica, pero antes me pide que lo espere para otro servicio. No se demora nada, se sienta nuevamente adelante.

– “Disculpe a mi hermana señor, siempre que toma se pone así. La he tenido que encerrar con llave. Lléveme al Parque Mora en San Isidro”.

Le digo que no hay problema, que a veces sucede. Suena su teléfono:

– “¿Diego? Sí, ya deje a Roxi encerrada. Voy para allá MI AMOR”.

HISTORIA TAXI ARJONA 3

¿¡Mi amor!? ¡Vaya! va a ser largo el viaje a San Isidro.